El espacio CentroCentro de Madrid alberga, hasta el 8 de octubre, una retrospectiva de la etimología de la palabra que define todo lo que “pretende ser elegante y refinado sin conseguirlo”
La palabra cursi es considerada por la Real Academia Española (RAE) como la definición de una persona “que pretende ser elegante y refinada sin conseguirlo” o de una cosa que, “con apariencia de elegancia o delicadeza, es pretenciosa y de mal gusto”.

En Elogio de lo cursi, la exposición que se puede visitar hasta el próximo 8 de octubre en el espacio cultural CentroCentro, la acepción de la palabra tiene un rol protagonista a la hora de crear un mapa de lo que el término supuso para la sociedad española del siglo XIX en adelante.
“Lo cursi es pretencioso, es un querer y no poder”, indica Rubira en una conversación telefónica con Infobae España. Para dar forma a la exposición, rastreó las grandes obras literarias del siglo XIX para encontrar menciones, no sólo a lo cursi, también a los objetos que lo definen. Figuras de porcelana de dudoso gusto, ajuares hechos con el cabello del recién fallecido o retratos burgueses que imitan modelos de la realeza y la aristocracia.
“Hay gatitos de porcelana, gatitos en polveras, gatitos en pastilleros…”, una enumeración felina que concentra “el desarrollo histórico” de lo cursi y de cómo la palabra se “ha ido adaptando a medida que pasa el tiempo” más allá de lo que “hemos convertido en meme”.